De acuerdo con estudios científicos la vacunación es eficaz en aproximadamente un 70 por ciento de los casos para prevenir la gripe, o para disminuir su severidad, y se considera clínicamente segura.
Sin embargo, la eficacia de la vacuna varía cada año, dependiendo del grado de similitud entre las cepas del virus influenza incluidas en la vacuna y la cepa o cepas que circulan durante la temporada de la gripe. Las cepas de la vacuna deben seleccionarse 9 ó 10 meses antes de la temporada de la gripe, y a veces se producen mutaciones en las cepas de virus circulantes en el tiempo que transcurre entre la selección de las cepas y la próxima temporada de la gripe. Esas mutaciones en ocasiones reducen la capacidad del anticuerpo inducido por la vacuna para inhibir a la nueva mutación del virus, con lo que se reduce la eficacia de la vacuna.
La eficacia de la vacuna también varía de persona a persona, dependiendo de factores tales como la edad o el estado general de salud.
Los efectos secundarios más graves tras la vacunación contra la gripe se pueden producir en las personas que tienen una alergia severa a los huevos. Por ello, las personas alérgicas al huevo no deben recibir la vacuna contra la gripe.
Las autoridades sanitarias aseguran que la vacuna de la gripe no causa ningún efecto secundario en la mayoría de las personas que no son alérgicas al huevo. Menos de la tercera parte de las personas que se vacunan notan molestias en el lugar de la inyección, y entre el 5 y el 10 por ciento sufren efectos secundarios leves, como dolor de cabeza o fiebre baja como por un día después de recibir la vacunación.
Debido a que estos efectos secundarios leves se parecen a algunos de los síntomas de la gripe, algunas personas creen que la vacuna hace que se enfermen de gripe.
La gripe causa complicaciones que pueden transformarse en una enfermedad grave o resultar peligrosas para algunos grupos de personas, como los ancianos y los que padecen alguna enfermedad crónica. Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan que los siguientes grupos de personas se vacunen todos los años. Siempre consulte a su médico para obtener información sobre quién debería vacunarse contra la gripe.
- Las personas mayores de 65 años (la eficacia de la vacuna suele ser menor en los ancianos, pero puede reducir de forma significativa las posibilidades de desarrollar una enfermedad grave o de morir de gripe).
- Las personas que viven en residencias de ancianos y otras instituciones en las que se alojen enfermos crónicos de cualquier edad.
- Los niños y adultos que padezcan enfermedades crónicas del aparato respiratorio o del aparato cardiovascular, incluidos los niños con asma.
- Los niños y adultos que tienen las siguientes condiciones médicas:
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Enfermedades metabólicas crónicas (por ejemplo diabetes).
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Insuficiencia renal. o Inmunodepresión.
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Hemoglobinopatías.
- Niños y adolescentes (de entre 6 meses y 18 años de edad) que toman aspirina como terapia a largo plazo.
- Las mujeres que vayan a estar en el segundo o tercer trimestre del embarazo durante la temporada de la gripe (otoño-invierno), (La vacuna contra la gripe puede no ser apropiada en todos los casos. Consulte a su médico para obtener más información).
Además, deberían vacunarse los siguientes grupos de personas:
- Personas que ofrecen cuidados para la salud.
- Empleados de residencias de ancianos y otras instalaciones para cuidados crónicos que tengan contacto con los pacientes o residentes.
- Cuidadores a domicilio de personas de alto riesgo.
- Miembros del hogar (incluyendo los niños) que convivan con personas de los grupos de alto riesgo.
- Las personas de cualquier edad que deseen reducir sus posibilidades de contraer una infección por gripe, excepto las personas alérgicas a los huevos.
Sin embargo, el anticuerpo antiguo proporciona una protección parcial contra una nueva infección. En la actualidad existen tres cepas diferentes de gripe circulando por todo el mundo: dos tipos de virus A y un tipo B. Los virus del tipo A se dividen en subtipos en función de las diferencias que hay en dos proteínas víricas llamadas hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Los subtipos actuales de influenza A se denominan A(H1N1) y A(H3N2).
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Aunque cada temporada de gripe es diferente, aproximadamente del 10 al 20 por ciento de la población contraerá la enfermedad cada año. Un uno por ciento de las personas que padecen la gripe necesitan ser hospitalizadas, y de ellas casi el 8 por ciento muere a causa de la propia gripe o de sus complicaciones. ¿
Se recomienda ponerse la inyección contra la gripe todos los años, entre septiembre y mediados de noviembre, antes de que empiece la temporada de gripes, que suele durar desde diciembre hasta abril. La inyección tarda una o dos semanas en hacer efecto.
Aunque existen muchos medicamentos nuevos para tratar los síntomas de la gripe o incluso reducir la duración de la enfermedad, la vacuna sigue ofreciendo la mejor protección contra la gripe.
Cada año, el "cóctel" que se inyecta contra la gripe se cambia para combatir las cepas del virus influenza que en ese momento están afectando a la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) controla los brotes de gripe que se han producido en todo el mundo para recomendar la composición adecuada de las vacunas que se utilizarán al año siguiente. Sin embargo, algunas veces puede aparecer una cepa que no estaba incluida en la vacuna. Las personas a las que se les ha inyectado la vacuna tienden a tener síntomas más leves si contraen la gripe.
La vacuna de la gripe de la temporada 1999-2000 incluía lo siguiente:
- Cepa Sidney Tipo A (A/Sydney/5/97).
- Cepa Beijing Tipo A (A/Beijing/262/95).
- Cepa Beijing Tipo B (B/Beijing/184/93).
Aunque cada temporada de gripe es diferente, aproximadamente del 10 al 20 por ciento de la población contrae la enfermedad cada año.
Un uno por ciento de las personas que padecen la gripe necesitan ser hospitalizadas, y de ellas casi el 8 por ciento muere a causa de la propia gripe o de sus complicaciones.
Mire la página web de la OMS (Organización Mundial de la Salud) para observar tendencias mundiales.
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